La reducción y la inmovilización son los dos principios básicos que sigue el cirujano plástico en el tratamiento de las fracturas de los huesos de la cara. El resultado final del tratamiento debe proporcionar al enfermo los mejores resultados en cuanto a recuperación de la función estética.

En los accidentes importantes suelen producirse desgarros de los tejidos blandos. No es raro, sin embargo, examinar a un paciente que presenta una historia de un impacto violento en la cara y múltiples fracturas conminutas de los huesos faciales, sin más trastornos de los tejidos blandos que algunas erosiones superficiales.

El mejor momento para reducir las fracturas de la cara es cuando se practica la operación inicial. Esto no quiere decir que el cirujano plástico tenga que llevar rápidamente al enfermo al quirófano poco después de su ingreso en la sala de urgencias. El cirujano prudente sabe que solamente las medidas de salvamento requieren la intervención quirúrgica inmediata en el quirófano.

La reducción de las fracturas de los huesos de la cara puede practicarse varios días después de la herida. En general tienen preferencia las heridas de la medula espinal, las intracraneales, las intratorácicas, las intraabdominales y las fracturas abiertas de las extremidades.